El sueño del Celta… de Vigo
Me estoy refiriendo, como es obvio, al REAL CLUB CELTA DE VIGO, SAD ya que, por el momento, el sueño del celta, de VARGAS LLOSA, todavía no he podido leerlo.
En realidad uno es celtista de toda la vida y no hay otro equipo de fútbol en el planeta que me importe más que este. Por esta razón me he decidido a decir lo que sigue. Es algo que, en principio, pensaba decirle en privado a su actual presidente, un tal Carlos Mouriño. Pero este sujeto carece de la humildad necesaria y se ve que ni sabe dirigir ni quiere escuchar a nadie que no esté a sus órdenes. Pues allá él. Con esta actitud prepotente y torpe (de esto sobra en Vigo) no va a ganar ni muchos amigos para él ni pocos ni muchos (ninguno) adeptos para el club.
Cuando hablo del CELTA me estoy refiriendo a la entidad, a sus socios, seguidores, aficionados y accionistas no a los “dirigentes” que se dedicaron y/o se dedican a servirse del club para su propio beneficio.
El penúltimo capítulo negativo lo protagonizó un tal Horacio Gómez Araujo que en su día prometió en asamblea no tirar el dinero en fichajes multimillonarios, como un paquete llamado Catanha, por el que pagó nada menos que tres mil millones de pesetas. ¿Gastaría ese dinero si fuese suyo?
La consecuencia de este y otros muchos dislates a la vista está. Ese celtista de 5 días ahora se esconde apelando a defectos de forma a los que, con toda la razón, le piden responsabilidades. Con tal excusa, él y sus adláteres ya están reconociendo su culpabilidad. Así de torpes son.
Ese ex presidente me echó a mí y a muchos otros celtistas de Balaídos después de aquella “plantá” de jugadores y cuerpo técnico en el tristemente célebre partido de Champions League, en Vigo, contra el AC Milán.
¿Por qué se plantaron aquellos profesionales? Porque todo tiene un límite y cuando se prometen cosas que luego no se cumplen suele pasar lo que pasó. Y claro está, esa temporada, a segunda de cabeza.
Dos temporadas después llega el actual presidente, MOURIÑO con un discurso funesto “Celta, 100% Vigo”. Con estrecheces como esta se estrena bajando de nuevo al equipo, desde la UEFA, a segunda división después de una temporada plagada de errores propios. El tal Mouriño no dio una a derechas, primero en el tema social y luego en el deportivo y económico, en los siguientes tres años, cometiendo error tras error, despersonalizando por completo una entidad arruinada y echando, de nuevo de Balaídos, a los pocos sufridores que allí quedaban. La situación llegó a ser dramática y el equipo estuvo a punto de desaparecer por tanta incompetencia, dejadez y desidia.
Solamente Caixanova acudió al rescate de uno de los emblemas de la ciudad. Y si no hubiese sido por La Caja viguesa, con su presidente al frente, ahora mismo estaríamos huérfanos de ilusiones futbolísticas en Vigo. Así que reconózcase de una vez al verdadero ángel de la guarda de nuestro equipo, otra entidad tan emblemática como La Caja de Vigo y del sur de Galicia. Y esperemos y confiemos que sus dirigentes, con D. Julio Galloso a la cabeza la conviertan en la Caixanova de Galicia.
Ahora en Balaídos puede leerse “sólo pensamos en una cosa… y no pararemos hasta conseguirlo”. Me gustaría equivocarme pero, mucho me temo, que este año ni Mouriño ni un fantasma que ocupa el cargo de director general hayan aprendido todavía lo suficiente para lograr el sueño del Celta. ¿Por qué carallo no se van todos estos incompetentes a hacer gárgaras a México D.F.?
Vigo, 16 de Noviembre de 2010 Fdo.: José Miguel Pérez Seijo
martes, 16 de noviembre de 2010
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